domingo, 11 de mayo de 2008

La mentalidad de la escasez (la celda imaginaria)


Hola a todos, soy Sparrow nuevamente. Hoy voy a hablar un poco sobre la mentalidad de la escasez, o mejor dicho, sobre la imposibilidad que sienten algunos de conseguir algo mejor de lo que actualmente tienen. Un mejor trabajo, una mujer más hermosa o inteligente quizás de la que tienen, o un mejor aspecto físico, o una vida más dinámica y creativa, etc. Hoy tengo ganas, también, de hablarles un poco de historia, de hacerlos viajar, a ustedes, un ratito por el tiempo; ya que las “cosas no han sido siempre así como las conocemos hoy”, como a veces se oye por ahí. El mundo cambia: el mundo de hoy nada tiene que ver con el de principios del siglo XX; y junto con el mundo cambian las personas, las generaciones que viven en las diferentes épocas, las Caperucitas y los Lobos Feroces. Ustedes saben que yo soy de la idea de que en el mundo de hoy, faltan Lobos; pues los lobos están muy apichonados, traumatizados por heridas que no terminaron de cicatrizar tal vez, o lo que sea que fuere.



En una etapa ya superada de la humanidad, para los hombres que entendemos que vivimos en el siglo XXI, como en la antigüedad occidental, greco-romana, y en parte de la Edad Media (hasta el siglo XII), existieron los esclavos, o sea las personas que bajo pena de coacción física estaban impedidas de realizar determinadas acciones que no fueran las permitidas por sus amos. Los esclavos eran “instrumentos provistos de voz”, según la definición aristotélica, y no eran útiles más que para servir a sus amos. Hay abundante documentación que prueba que, los esclavos eran mutilados, golpeados, y en algunos casos asesinados por las faltas más insignificantes que cometieran. No les estaba permitido tener propiedades, excepto que las autorizara su amo, y bajo una estricta supervisión; y para los casos en que fueran liberados (libertos), la legislación les obligaba a permanecer unidos de por vida a su anterior amo, ya sea para realizar actividades comerciales, o alguna otra actividad lucrativa en la que su anterior patrón obtuviera el rédito de la misma. La mentalidad del esclavo era, por lo tanto, limitada, escasa, al igual que su vocabulario y su educación. Entre los primeros esclavos de las ciudades, se difundió el germen incipiente del cristianismo, por ejemplo. El esclavo llevaba (sea servi o liberti) la mácula de nacimiento de por vida. Nunca podía librarse del estigma de haber nacido para servir a los demás. El cuarto en el que dormía era pequeño y sucio; y su horizonte mental, estrecho. El esclavo de la antigüedad occidental estaba fatalmente ligado a la imposibilidad de conocer otras realidades. La libertad no era más que una abstracción inconcebible, un concepto que su naturaleza no podía jamás aprehender. En el mundo antiguo se nacía libre o se nacía esclavo; aunque también es cierto, existía la posibilidad de caer en la esclavitud al ser capturado por el enemigo victorioso en combate. El fundamento de esta verdad venía dado por la naturaleza y la tragedia.




Movernos dentro de un espacio limitado nos habla de las cadenas que nos confinan a claustros oscuros, a realidades fatales dados por la creencia de que la naturaleza nos condicionó de esa manera; de que el destino quiso para nosotros esta suerte lúgubre y fatal. Muchos ignoran que, efectivamente son libres, pero ¡ojo! Ser libre no significa que dispongamos de los mismos medios que los demás. Eso es una ilusión infantil y perniciosa. Ser libres significa que podemos elegir, cambiar y mejorar en lo que sea que queramos hacer. Ser libres significa que no tenemos coacciones de ningún tipo para aspirar a tener (que no es lo mismo que tener) lo que deseamos, y que eso sólo está condicionado por las habilidades innatas y adquiridas, las voluntades y las creencias que podamos ser capaces de poner en práctica para perseguir esos objetivos (o sueños si prefieren). Si alguien se pone como meta algo ajeno a sus capacidades o a sus posibilidades reales actuales, no lo hace más que para frenar su iniciativa inicial de mejorar su situación presente.







Algunos piensan a partir de esta premisa falsa para justificar su inacción y sentir autocompasión: “Yo no puedo conseguir a Elena Dementieva, o a Stella Warren que son las mujeres que amo, por lo tanto, no puedo ser feliz, ni tener a la mujer que quiero. No se puede hacer nada para cambiar mi trágica situación. Algunos nacen con estrella y otros estrellados.”
¿Conocen a alguien que piense de esa manera? Yo conozco a unos cuantos, y es más, les diría que la mayoría de las personas de estas latitudes piensan que fuimos trágicamente castigados por el destino para ser como somos. Latinoamérica sigue atado a su pasado colonial, a pesar de haberse emancipado de los españoles hace ya 200 años; y todo hombre que se educa en esta cultura aprende desde pequeño a odiar a los supuestos causantes de sus males. Cuesta aceptarlo, pero no hay ninguna verdad más grande que esta que voy a decirles: Los latinoamericanos, a pesar de que vemos por todos lados enormes valles y fértiles llanuras, amamos la miseria, la derrota, la escasez de medios; no podemos soportar que existan naciones más laboriosas que las nuestras, ni personas inteligentes, hermosas, exitosas, emprendedoras, que quieran autosuperarse; enseguida se las criticamos por su espíritu subversivo.
Los seres humanos libres (hombres y mujeres) tienen autocrítica y mejoran, siempre mejoran, sólo viven pensando en mejorar lo ya hecho y en dar el próximo paso; a los hombres libres no les ofenden las palabras hostiles que les aplican los envidiosos que intentan ponerles frenos a sus iniciativas bienintencionadas, pues tienen siempre un as bajo la manga para defenderse de esos achaques; a los hombres libres les molestan las palabras pasivas encabezadas por “no puedo”.
Los hombres acostumbrados a la inacción y la maledicencia, tienden a tener personalidades pusilánimes, evitadoras, o distractoras de todo aquello que deben hacer con urgencia; siempre encuentran la manera de sabotearse a sí mismos con excusas pueriles e infantiles. La pasividad y la tristeza son las únicas armas con la que cuentan para autoprotegerse de este “cruel y despiadado mundo”. Reír y divertirse son lujos que, piensan, están reservados para los que “nacieron con estrella”, para los que fueron tocados por la varita mágica del destino. La mentalidad de la escasez nos dice que no hay más mujeres que las que tenemos, y por eso tenemos que actuar con recelo y resignarnos a ello, con la fatalidad con la que el esclavo occidental aceptaba su destino. Sin embargo, la verdad es otra: la calle y el mundo están llenos de mujeres solas; y lo que sobran, por desgracia son lobos enjaulados.
Lo maravilloso que tiene la vida es que siempre podemos reivindicarnos, mejorar o comenzar de nuevo. El único y real enemigo que tenemos para no hacer los cambios necesarios para mejorar, es el poderoso efecto que tiene la costumbre sobre nuestras conductas cotidianas. Nada más.

Por hoy los dejo.
Un saludo a todos.

13 comentarios:

Sellenne dijo...

Estoy de acuerdo, creo que no hay mas grilletes que los de nuestra propia mentalidad...
El problema es que esos son muy dificiles de romper:

1) Tenes que reconocer el problema o ser consciente de el

2) Tenes que decidir liberarte del problema

3) Tenes que poner manos a la obra, sin caer en las autoexcusas o limitaciones

Seguramente dar el primer o sengundo paso ya sea un adelanto... pero si no das el tercero y cuarto, es lo mismo que nada

Stella dijo...

Uno es esclavo de sus propias limitaciones, y me refiero a las mentales.
Hay veces en la vida en que uno no puede hacer lo que quiere, sino lo que debe. Claro que se puede pensar que uno se ve obligado a hacer lo que debe por decisiones que uno mismo tomó en algun momento. Por lo tanto se puede decir quizas que lo que uno debe hacer es lo que en el fondo uno quiso tener que hacer. No se si me explico...
De cualquier manera bueno es tener conciencia de que, aunque sea poquito el tiempo que uno dispone para su "querer hacer o ser", se de el permiso de intentarlo. De esta manera seguramente ya vendrán tiempos mas libres en los que uno deje de ser un poco esclavo de sus decisiones pasadas.
Siempre se puede! A veces es mas sencillo y otras veces es mas complicado, pero bien vale la pena el esfuerzo!

Un besito

Anónimo dijo...

Si yo soy de esos lobos retraídos que mencionas, es que de chico mi papa alcohólico llegaba a casa y la golpeaba a mama, eso me llevó a que siempre trate de llamar la atención diciendo lo seductor que soy, a tratar de hacerme pasar por un docente e historiador destacado, cuando estoy solo en este mundo, lo único que me consuela es el simple echo de masturbarme mucho...


Claudio

Sparrow dijo...

Sellenne: La sinceridad consigo mismo y la fuerza de voluntad son dos armas muy poderosas para comenzar cualquier proceso de cambio que queramos hacer.

Saludos.

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Stella: Querer es poder, me decía siempre mi madre, cuando era chico. No sabemos, en verdad, la mayoría de las veces de lo que somos capaces. Hay un potencial que, a veces, no nos permitimos conocer por menospreciarnos, y "creer que un destino fatal" nos condiciona.

Saludos.

Sparrow dijo...

Anónimo Claudio: Que tragedia la tuya, amigo. Ánimo, siempre es posible comenzar de nuevo.

Gabriela dijo...

No se puede estar en permanente busqueda de la felicidad y uno muchas veces tiene que aprender a disfrutar y ser feliz con lo que tiene ahi al alcance de la mano, que seguramente no es tan poco como pensamos. Sòlo hay que saber levantar un poco la mirada.

El cambio no siempre llega con sòlo proponèrselo y laburar para eso, no somos seres aislados, sino que al estar inmersos en una sociedad (desde la celula fliar hasta la sociedad toda) somos seres interactuantes, y esas interacciones son la que hacen, como las resultantes de las fuerzas vectoriales, que se avance para un lado o para el otro.

Los procesos de cambio son complejos, porque bàsicamente somos libres.. si.. pero estamos "atados" a nuestras obligaciones. Algunas más placenteras que otras.

saludos.

Sparrow dijo...

Gabriela: Muchas gracias, sos una mina muy inteligente, y es un placer intercambiar ideas con personas así. Yo, personalmente, intento que las cosas me afecten lo menos posible, y seguir mi camino (eso a mí, ya me produce, de por sí, felicidad): y cada vez encuentro menos obstáculos. A lo que apunta mi post es a buscar internamente las excusas que nos ponemos para empezar a hacer las cosas que postergamos por creer en esa "fatalidad ibérica". El gran filósofo, Miguel de Unamuno, por ejemplo, escribió el "Sentimiento trágico de la vida", obra que me afectó negativamente a los 18 años. Los resultados finales, para mí, y como decía Nietzsche, no son más que respuestas que nos da la vida. Tampoco me parece sano perdernos de disfrutar, las hermosas perspectivas que hay en el camino. Estoy de acuerdo con que debemos valorar lo que tenemos, pero ¿hasta dónde es sano hacerlo?... ¿Qué cosas nos estaremos perdiendo, por sólo contentarnos con ese puchito?
A mí, esa pregunta me sacude bastante, y me moviliza.

Besos.

Jorge - cinenovedades dijo...

Excelente artículo, como siempre nos tienes acostumbrados.

Muy bueno el párrafo donde explicas lo que era la esclavitud, y lo dichosos que somos ahora, tanto libres físicamente como libres de pensamiento.

Querer es poder! Si señor, mi madre me lo repetía también una y otra vez cuando era pequeño. Creo que la clave está en romper las barreras que nuestra propia mente nos impone, a veces jugándonos una mala pasada.

Un abrazo, Jorge.

Todos Gronchos dijo...

Gorrión, conocés el Curso de Milagros?


Saludos!

OliverX dijo...

Gorrión:
Disfruté mucho este post. Me parece brillante porque de verdad enseña, o motiva mejor dicho, a romper esos barrotes que contienen al individuo limitado a una existencia pobre.
Es una excelente pieza de reflexión.

PD: La educación es la llave.

Sparrow dijo...

Muchachos: Un gran abrazo a los tres.
Groncho y Oliverx, los veo supongo el viernes.

Muchas gracias nuevamente.

Tinkerbell dijo...

Sparrow quiero agrader todo este caudal de informacion muy bien elaborada, en contribucion a mi proceso de desalfabetizacion politica. Es un enorme placer leer ideas tan esclarecedores las cuales comparto juntamente con las de Mr Groncho, Gabriela, Oliver X
Nada mas eso Mientras dure mi capacitacion no puedo contribuir con nada mas solo expresando mi agradecimiento por permitirme acceder a un espacio para asumir la responsabilidad que debemos como ciudadanos argentinos
Un abrazo
Tinkerbell

Sparrow dijo...

Tinkerbell: Muchas gracias. Te mando un abrazo; y no seas, por favor, demasiado duro con vos mismo. Sé que, debés ser una persona muchísimo más inteligente y lúcida de lo que manifestás. Al menos, es la impresión que me causaste en tu breve comentario.

Te mando un gran abrazo, nuevamente por tu generosidad.